Darwin y el diseño

La variedad sensorial es vital para evolucionar, y constituye una herramienta útil ante el estrés, depresión y ansiedad.

 

La urbanización es mínima. Qué raro es flotar en el avión y ver una loma completamente verde acercándose por tu ventanilla y aterrizar. Ninguna calle a la vista.

Vista de la ventanilla del avión

Ya en tierra y varios días después, siguen detalles que intrigan. No hay un solo perro, tampoco ninguna edificación mayor a tres pisos, no hay ruidos fuertes, ni torres de ningún tipo.

Lobos marinos

Se trata de la Isla San Cristóbal en Galápagos, Ecuador, donde estuve hace unas semanas, y la reflexión va más allá de la introducción. De verdad es otro planeta… el archipiélago que inspiró la teoría de la evolución de Charles Darwin es un mapa que va ligando como la vida se adapta al entorno. Recorrer su perímetro, equivale a conocer un continente completo en unos días, con todos sus cambios de clima y asoleamiento, especies animales y vegetales en cada costa.

Paletas de color que no vienen en libros

 

Tengo la tendencia a ver la arquitectura en todo, y me pregunto cuánto impactará en nuestro propio desarrollo el diseño genérico, y la línea confusa entre entornos reales y virtuales. En una era de comunicación instantánea, conectividad, y cada vez menos espacios físicos, puede haber consecuencias biológicas y psicológicas.

Las personas evolucionamos para operar en entornos con cierta complejidad, en que los sentidos sean estimulados, se adapten, y hasta se aburran, pero nos desagradan los lugares predecibles sin sorpresas, por eso la uniformidad y estandarización en el diseño no nos conviene. La exigencia de variedad sensorial es mas que un capricho, una huella evolutiva que debemos atender.

Contra pantallas lisas, texturas

Diseñar espacios y entornos urbanos que solo cumplan las necesidades genéricas va en contra de la propia naturaleza y los impulsos humanos de curiosidad, desarrollo, creatividad. Hoy mas que nunca hay que atender ese aspecto, pues ningún entorno natural ha cambiado con la velocidad que lo han hecho nuestras ciudades y viviendas en los últimos años.

Un estudio de 1974 sugiere que la vida en rascacielos dispara síntomas de problemas mentales, contra el mismo análisis en residentes de pisos más cercanos a planta baja. Otro estudio de 2017 indica que los entornos urbanos densos suelen ser opresivos en la percepción de los habitantes.

Densidad urbana en Hong Kong Foto: Andy Yeung

 

Tal vez sea esta una explicación alterna a lo que hoy en día está generando ansiedad, estrés y depresión, que, a pesar de su alta incidencia, nunca deberíamos considerar inevitables.

La clave puede ser no perder la conexión con la naturaleza de la que hemos evolucionado.

En Galápagos vemos muchas especies endémicas y adaptadas: aves con patas azules, iguanas que parecen de carbón, cangrejos, lobos marinos, tortugas que han estado aquí por millones de años. Especies de flora y fauna únicas, como un ave que dejó de volar porque no existe su depredador. ¿Cómo será el ser humano del futuro por el impacto del entorno artificial y virtual que hemos creado? Podría ser que todo resultara perfectamente bien, pero debemos considerar la historia y evidencia disponible.

 

Arq. Karina Lozano   Site Selection / Design Consulting

Diseño Bioenergético, Neuro Arquitectura y Psicología Ambiental

Monterrey MX

Enero 2020

 

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