Luz del 2020

Este paseo por las fiestas de luz en el mundo antiguo y moderno representa un recorrido breve y unificador de lo que siempre tendremos en común.

 

La relación de la raza humana con el sol mas que estrecha, es realmente vital. Es que si lo pensamos bien, la tierra es un globito apenas flotando en la inmensidad, como dijo Carl Sagan “vivimos en una estrella perdida, de una galaxia olvidada de un universo donde hay muchas mas galaxias que personas”. Y sin embargo hallar puntos en común es mucho mas fácil de lo que pensamos.

El milagro improbable

Cuando vemos las cosas en esta dimensión entendemos que la supervivencia de nuestra especie ha pendido de un hilo desde siempre. Considerando que la Tierra se mueve a gran velocidad el que otro objeto celeste no choque con nosotros es meramente azar. La historia dice que la luna fue generada por un impacto hace 4,500 años, de ahí que el eje terrestre se inclinara y diera origen a las estaciones.

Las estaciones que unen culturas hasta hoy, son posibles por la estrella más importante para nuestra existencia: el Sol.

Aunque no siempre estemos conscientes de ello, nos encontramos estos días celebrando en sintonía, diferentes fiestas sí, pero todas con un origen común.

Ceremonias y culturas de la luz

La observación del sol ha sido milenaria por el efecto que tiene en todos los seres, especialmente las cosechas y ciclos de producción de la tierra. Al hombre primitivo lo llenaba de incertidumbre la caída del sol en invierno por el temor de que no se recuperara o terminara por desaparecer, eso ponía en riesgo toda la vida humana. De la misma forma al ver al sol en el punto mas alto le generaba confianza.

Por eso las fiestas mas grandes de la humanidad están en relación directa a esa posición y cuando el ciclo indicaba que el Sol había sobrevivido era (y sigue siendo) motivo de celebración.

El solsticio de invierno por ejemplo, dio origen a los calendarios. El calendario juliano terminaba con las fiestas saturnales del “Sol Invictus” que duraban una semana a partir del 23 de diciembre. Eran fiestas donde el desorden imperaba para luego iniciar un nuevo año con el ascenso del sol en el horizonte, que restablecía las reglas.

En Roma el nacimiento del Sol Inconquistado era celebrado el 25 diciembre. Cuando la luz del sol comenzaba a aumentar esto era interpretado como un renacimiento del sol. Esos días se decoraban las casas con plantas verdes y decoraciones en los árboles. El árbol de navidad actual viene de ese festejo.

En el año 321 Constantino legalizó el cristianismo y declaró que el 25 de diciembre “Nacimiento del sol invencible” pasaba a ser la fiesta cristiana para celebrar el nacimiento de Cristo. Eligió la misma fecha de nacimiento del dios Mitra, de origen persa y conocido como el Dios Sol,  que hoy día sigue presente en el nombre del tocado que los sacerdotes llevan en la cabeza y marca jerarquía.

Mosaico del siglo III d.C en la Basilica San Pedro del Vaticano

Algo similar pasa con la celebración de la luz también el la fiesta judía de Janucá. El Talmud narra que Adán, el primer hombre, al ver caer el sol en solsticio de invierno ayunó durante ocho días y luego al observar que se alargaban nuevamente los días con más luz, celebró otros ocho días.

Janucá es una celebración judía que conmemora el milagro de la vasija de aceite, cuya luz se extendió.

En el Islam el Ramadán también una fiesta al sol, celebrándose en el solsticio de verano cuando el sol llega a su punto más alto.

En el hemisferio sur y las culturas sudamericanas los incas celebraban el Inti Raymi, los aimaras el Willa Kuti. En Macchu Picchu existe una columna de piedra llamada Intihuatana que significa “para atar al sol”.

Intihuatana en Macchu Picchu “para atar al sol”

Los Mapuches celebran en junio el We Tripantu. Los rapanuis en solsticio de invierno celebran el Aringa Ora para rendir homenaje a antepasados.

Las edificaciones

La luz ha sido protagonista del espacio construido, es la clave para decidir su ubicación y eje. Los maestros constructores son capaces de trazar con gran precisión los muros y aberturas con el fin de enaltecer esa luz  acorde al propósito de la edificación. Entrenados por años, estos maestros del tiempo antiguo han logrado cosas extraordinarias en todas las regiones.

En Úbeda en España se encuentra la Sinagoga del Agua que recibe el rayo solar hacia el agua del Mikveh, para realizar baños rituales antes del Sabat para una purificación espiritual.

En junio el rayo de luz se encuentra con el agua del Mikveh

En marzo durante el equinoccio los antiguos mayas  vieron a sus deidad mas importante bajar por la escalinata de la pirámide de Kukulcán en Chichén Itzá, Mexico. Un fenómeno que sigue reuniendo a miles cada año.

La serpiente emplumada de luz baja la pirámide y toca la tierra durante el equinoccio.

En el templo de Karnak en Luxor, los rayos del sol atraviesan en eje principal del edificio y entran al santuario principal del templo en el día del solsticio de invierno, el mas breve del año. Esta edificación data de hace 4,000 años, cuando esta alineación se produciría con mayor precisión.

El nacimiento del nuevo Sol en el solsticio determinaba el año nuevo egipcio, y esa organización del tiempo se  ha conservado en el calendario romano.

Sol solsticial en Templo de Amón en Luxor, Egipto.

Vista general donde se aprecia el eje del Templo

Son muchos los ejemplos. En la antigua Grecia también se registra el uso del sol para fines no solo ceremoniales, sino prácticos para confort con los llamados heliocaminus. La relación es inmensa y se muestra en edificación, agricultura, orden militar, entre otros.

Luz en la edad de piedra

Las tribus celtas y druidas celebraban el pleno invierno o Grianstad con la famosa cámara de Newgrange donde un rayo de sol entra unos minutos entre el 19 y 23 de diciembre desde hace 5,000 años. Es más antigua que las piramides de Giza y Stonehenge.

Ingeniería de la edad de piedra. Cámara de Newgrange en Irlanda.

En Gales, Babilonia, Letonia, pueblos escandinavos y germánicos, islandeses, indios hopis en Norteamérica, fiestas mayas, antiguos eslavos en Rusia, y muchos pueblos más tienen su propia versión de culto y fiesta al sol.

El tiempo se difumina y las diferencias se notan mucho mas pequeñas cuando entendemos que como seres humanos nos une la tierra y sus ciclos, y que cada uno a su manera celebra el poder de la luz ante la oscuridad.

La luz es interior

En países nórdicos durante las fiestas de diciembre se acostumbra encender una vela cerca de la ventana de acceso de las casas, para señalar la bienvenida y el perdón a cualquiera que cruce la puerta.

El símbolo es el mismo en todos los casos.

Es notable que sin importar el origen ni las diferentes creencias espirituales, la luz ha representado nuevas oportunidades, esperanza y una forma de victoria ante la oscuridad.

Es un renacimiento.

Que podamos todos ser fuente de luz, desde donde nos encontremos.

Feliz 2020

 

Karina Lozano con recopilación de Javier Llorens

Guayaquil, diciembre 31 de 2019

La armonía interreligiosa es esencial, porque a cada grupo le da una guía para vivir de forma significativa, en paz y con propósito. KL

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